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La Casa Batlló de Barcelona

La Casa Batlló se levanta en el número 43 de Paseo de Gracia, y fue un encargo del empresario textil Josep Batlló a Antoni Gaudí en el año 1904, para remodelar totalmente un edificio y convertirlo en su nueva residencia en Barcelona. Aunque la primera idea de Josep Batlló era demoler totalmente el edificio existente para levantar uno nuevo, Antoni Gaudí le convenció para mantener la estructura original del 1875 y remodelar tanto la fachada como los interiores. Se daba la casualidad que el edificio original era obra de Emili Sala i Cortés, maestro de Gaudí en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona.

Para poder mostrar y transmitir sus ideas, Antoni Gaudí muy pronto comprendió que con unos simples planos y dibujos sería imposible, y empezó a trabajar sobre maquetas de yeso que él mismo iba creando y dándoles forma hasta obtener los volúmenes y figuras deseadas. Esta metodología de trabajo, y lo novedoso de sus propuestas, hicieron que los trámites administrativos fuesen muy complejos, dándose la paradoja que la licencia de obras no se concedió hasta 1912, seis años después de haber terminado la reforma.

La fachada de la Casa Batlló se puede dividir en 3 partes diferentes, aunque quedan perfectamente integradas entre sí:

  • La parte superior de la fachada recuerda el lomo de un dragón, con piezas de cerámica en forma de escamas y de colores diversos, y una torre de aguja que se interpreta como la lanza de San Jorge matando a la bestia.
  • La parte central de la fachada es una gran superficie ondulada, inspirada en el Mar Mediterráneo, y cubierta de fragmentos de cristales y cerámica policromada, diseñada entre Gaudí y Josep Maria Jujol. De la fachada emergen los balcones, con barandillas de hierro fundido y mármol sobre peanas en forma de concha.
  • La parte baja de la fachada, correspondiente al piso principal, forma una gran galería de 5 ventanales de cristales policromados y sostenida por ocho columnas de forma ósea. Esta galería, por su aspecto que puede recordar una boca abierta, provocó que la casa fuese conocida como Casa de los Bostezos.

El interior del edificio, que puede ser visitado, se articula alrededor de un patio central de 50m² pensado para aprovechar al máximo la luz natural, y que por su decoración con cerámica blanca y azul recuerda a una cueva submarina. El piso principal, en el que residió la familia Batlló, fue íntegramente diseñado por Gaudí, incluyendo el mobiliario y todos los elementos decorativos.

 

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