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Parque del Laberinto de Barcelona

El Parque del Laberinto fue una iniciativa de Joan Antoni Desvalls, marqués de Llupià, que en el año 1791 diseñó y construyó un jardín neoclásico, siguiendo las influencias italianas y francesas de la época. Más tarde, ya en el siglo XIX, sus descendientes ampliaron y reformaron el parque según el nuevo gusto romántico, encargando al arquitecto Elies Rogent el proyecto, que incluyó numerosas fuentes, terrazas, parterres e incluso un canal y una cascada de agua.

El parque destaca no solamente por su imaginativo y entretenido laberinto, sino también por las estatuas que lo adornan, el palacio y los templetes que se construyeron y por el alto valor botánico de las especies de árboles y vegetación. Adentrarse en el Parque del Laberinto es como hacer un viaje al corazón de la naturaleza, recorriendo un itinerario en cinco niveles. El acceso al parque se realiza por el Palacio Desvalls, desde dónde se puede contemplar la fuente ornamental. Desde allí se van atravesando sucesivos jardines. Primero, el de los Bojes, con arbustos de diversas formas y tamaños que nos guían hacia el segundo nivel, el llamado jardín Doméstico y formado por una espectacular plantación de camelias. Continuando el recorrido llegamos al Laberinto, formado por más de 750m. lineales de cipreses, recreando un entramado de calles enigmáticas y coronado por la estatua de Eros.

Pasado el Laberinto, nos encontramos con el Canal Romántico, construido en 1853 y poblado por ocas, cisnes y patos. En uno de sus extremos se encuentra la Isla del Amor. Cruzando el canal, descubrimos el Pabellón Neoclásico, escenario histórico de recepciones de los monarcas Carlos IV, Fernando VII y Alfonso XIII. A continuación, el itinerario del parque discurre siguiendo el desnivel natural del terreno hasta la Cascada, creada con rocas y de donde brota el agua que va a parar al arroyo. Al final del trayecto llega el Falso Cementerio, un jardín de inspiración neoclásica que se contrapone al jardín romántico del que justo se acaba de salir.

Entre la gran variedad botánica del parque, destacan una encina de 1903, un madroño plantado en 1913 y una secuoya de 1923. La mitología también está presente en el parque, combinando a la perfección las estatuas de Eros, el Minotauro, Danae y Ariadna o Dionisio con la belleza paisajística del canal, la cascada y el laberinto.

  • Parque del Laberinto
    Passieg dels Castanyers, 1
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