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La Diada de Sant Jordi en Barcelona

La leyenda más difundida de San Jorge es sin duda la del dragón, en la cuál se nos presenta a nuestro santo como un soldado o caballero que lucha contra un ser monstruoso que vivía en un lago y que tenía atemorizada a toda una población. Dicho animal exigía dos corderos diarios para alimentarse a fin de no aproximarse a la ciudad. Al final ocurrió que los ganaderos se quedaron casi sin ovejas y decidieron que se le entregara cada día una persona viva, que sería escogida bajo un sorteo. Pero sucedió que el azar eligió a la hija del rey. Cuando el monstruo iba a comérsela, el caballero Sant Jordi la salvó, matando al dragón con su lanza.

Siglos atrás, en la época medieval, en el Día de Sant Jordi, los nobles organizaban torneos en lo que ahora es el barrio del Born, en el centro de la capital catalana, en el transcurso de los cuales las damas eran obsequiadas con rosas y flores.

Cabe decir que la coincidencia del Día del Libro con la festividad de San Jordi no tiene nada que ver con el santo. El Día del Libro comenzó a celebrarse el 7 de octubre de 1926 en conmemoración del día de nacimiento de Miguel de Cervantes. La idea fue del escritor y editor valenciano, afincado en Barcelona, Vicent Clavel Andrés que la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. El 6 de febrero de 1926, el gobierno español lo aceptó y el rey Alfonso XIII firmó el Real decreto que instituía la “Fiesta del Libro Español”. En 1930 se acordó cambiar la fecha trasladándola al 23 de abril, día de la muerte de Cervantes. Cabe decir que Miguel de Cervantes estuvo muy bien relacionado con Barcelona, ciudad de la que dedicó grandes elogios en su obra “Don Quijote de la Mancha” y en la que su protagonista visitaba una imprenta.  En 1995, la UNESCO instituyó el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del derecho de autor. Se calcula que más de 80 países del mundo celebran el Día del Libro por esta fecha, aunque Gran Bretaña e Irlanda lo festejen el 14 de marzo. Cabe recordar también que un 23 de abril de 1981, fallecía un gran escritor catalán como fue Josep Pla y que en 1616 lo haría el célebre dramaturgo inglés William Shakespeare.

Actualmente, los barceloneses todavía conservan la costumbre de regalar una rosa a su amada o a amigas, compañeras y familiares durante la tradicional Diada de Sant Jordi. Se celebra cada 23 de abril en toda Cataluña, pero es más multitudinaria y multicolor en Barcelona y, especialmente, en la Rambla.

El famoso paseo que conduce hasta el Puerto se llena de paradas de libros y de flores desde primera hora de la mañana. Enseguida, una multitud de personas se reúnen para pasear y cumplir con la tradición: ellos regalan una rosa a ellas y ellas les regalan un libro a cambio. Para los libreros y editores, es el día del año que más libros se venden y, para los lectores, es una ocasión única de estar muy cerca de sus autores preferidos, puesto que los escritores firman sus obras a pie de calle.

La Diada de Sant Jordi rezuma sentimiento e historia, ya que entronca con la leyenda del caballero Sant Jordi que mató al dragón para salvar a la princesa. Y es que, este día, romanticismo y cultura forman un sólo sentimiento.

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