Ante la llegada del solsticio de verano, coincidiendo con la festividad de Sant Joan, desde tiempos prerromanos, se han realizado diversas celebraciones rituales encendiendo hogueras. Para celebrar dicho fenómeno astronómico, se pretendía “dar más fuerza al sol”, que a partir de esos días, va haciéndose más “débil”, ya que los días se van acortando hasta el solsticio de invierno.
En Cataluña la “Revetlla de Sant Joan”, también llamada popularmente Nit del Foc (Noche del Fuego) o la Nit de les Bruixes (Noche de las Brujas), es una celebración que se realiza, como se ha comentado, durante la noche más corta del año, entre el 23 y 24 de junio.
En esta noche, para cenar es habitual celebrar reuniones familiares o bien participar en la fiesta popular con mesas preparadas al lado de una hoguera, en donde se toman todo tipo de dulces y pastas dulces denominadas “cocas”. La más conocida es la “coca de Sant Joan”.
La noche de Sant Joan siempre se ha relacionado con tradiciones ambientadas alrededor del fuego. Existe una creencia común en la que las llamas alejan y asustan los seres imaginarios que solo aparecen esta noche.
Los niños empiezan a participar en la fiesta desde muy pequeños lanzando petardos totalmente inofensivos. Los más mayores utilizan petardos más potentes que deben manipularse con precaución.
La noche se llena de fuentes de luz y el cielo de cohetes artificiales de muchos colores diferentes.
Las hogueras son parte fundamental de la noche y se encuentran de tipo comunal, familiar e individual en una plaza o calle concreta.
Otra de las formas en que es conocida esta noche es la Nit de les Bruixes, en la que se cree que esta noche está maldecida y que los seres más fantasiosos salen con más intensidad que en cualquier otra noche del año. La mayoría son maléficos y su visión lleva a la desventura, pero también existen otros con los que se sueña encontrarse. Se cree que cupido solo sale esta noche i que va disparando a la gente con arco y flechas para enamorarlos.
También se explica que se pasea la Dama Fortuna cabalgando en un carro alado. Se dice que quien la vea tendrá la suerte asegurada para toda la vida.